Te lo digo en cada uno de mis poemas que nadie descifra aun.
Se lo digo al viento para que te lo diga al oido.
Se lo digo a las mariposas para que te lo enreden en los sueños mientras duermes.
Lo digo a diario.
Con cada aliento exhalado.
En cada palabra está el recuerdo.
En mi mente, mientras me como el corazón.
Mientras camino a mi suicidio fallido.
Estás ahi, y no lo puedo evitar, te extraño.
Entre heridas me lo escribo a la piel.
Me lo he tatuado en cada mirada que no has visto.
Te lo digo a diario pero no lo escuchas.
(No se puede evitar morir, esperando a quien nunca vendrá.)
Te amo.
Para mi seño Oreo.
De su señorita Mantequilla de Maní.
Con todo su corazón.
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